Lo sé porque a mí también me pasó

Cómo el aeroyoga cambió mi camino — y por qué creo que puede cambiar el tuyo.

Empecé a trabajar en yoga muy joven. Había tenido otros estudios antes, pero nada me completaba del todo. Ya llevaba unos diez años practicando cuando, de repente, todo empezó a fluir: primero unas clases en una oficina, por las tardes, con funcionarias públicas del Conservador de Bienes Raíces de Santiago. Después, empresas, grupos particulares, clínicas psiquiátricas — acompañando procesos de rehabilitación de adicciones, trastornos alimentarios y de personalidad con yoga y meditación.

La vida me iba dando espacio. Y yo lo iba tomando.

El momento que me voló la cabeza

Pero el gran wow llegó cuando conocí el aeroyoga.

Me voló la cabeza. Sentí mi cuerpo más fuerte, más flexible. Mi energía, a mil. Cada clase era como una inyección de ánimo. Le decía a mi profesora de ese tiempo: «esto es como mi prozac».

«La conexión que yo sentí con el columpio era yoga puro.»

Venía de una práctica más bien clásica y rigurosa. Para los ojos del yoga tradicional, esto no se veía como yoga. Pero yo lo sabía. Lo sentía en cada célula.

El llamado que casi no escucho

En ese momento tenía dos hijos pequeños. Vivía en una zona alejada de la ciudad, con pocos recursos y dependiendo casi por completo del ingreso del padre de mis hijos. Tomar un curso de formación era algo casi inviable.

Lo que no sabía entonces era lo importante que ese llamado era para mi camino — y todo lo que el aeroyoga me daría algunos años más tarde.

Invertir en una misma no siempre es fácil. El escenario afuera puede ser oscuro. Todo puede apuntar a que hay que retroceder. Y aun así, hay algo adentro — un fuego — que no se apaga.

«La ambición interna es un fuego que ilumina el alma. Y yo no me puedo conformar sabiendo que hay un mensaje que quiere salir.»

Lo que queda cuando todo pasa

Mis alumnas vienen a clases a diario. Y ese mensaje sale. Cada vez es más importante ponerlo en el mundo — aun cuando afuera esté pasando de todo.

En mi interior estoy tranquila cuando estoy donde tengo que estar, haciendo lo que tengo que hacer. Lo que mi alma quiere hacer. Y sé que todo pasa. Lo que queda es eso: haber estado en coherencia conmigo misma. Haber sido honesta conmigo.

Eso me lo ha dado la valentía de escucharme, de confiar en mí y de dar ese paso que a veces parece una locura.

Así han sido ya 30 años en este camino. Más de 20 enseñando, creando comunidad y creciendo — como persona, como alumna y como profesora. Hoy vivo de mis clases y cursos de yoga porque he escuchado a mi alma.

Si algo de esto resuena en ti, si sientes ese llamado pero no sabes si es el momento, si tienes dudas sobre si puedes — yo estoy aquí para acompañarte.
Estoy abierta a enseñar este camino y a caminar junto a quienes quieran dar ese paso.
Conoce la formación de aeroyoga

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A wonderful serenity has taken possession of my entire soul, like these sweet mornings of spring which I enjoy with my whole heart. I am alone, and feel the charm of existence in this spot.

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